Televisión Local:
Televisión
Basura
La televisión peruana, en
muchos días y en diversos horarios, es un cruel espejo de la deformación social
en que vivimos. El término “televisión basura” o “TV basura”
viene dando nombre, desde la década de los noventa, a una forma de hacer
televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el
escándalo como palancas de atracción de la audiencia. La telebasura puede
quedar definida por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y
coloca en primer plano y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que
recurre para tratar dichos asuntos y personajes.
La creación y formación de
actitudes en los niños, ya que desde temprana edad, son sometidos a su
influencia. Sabemos que los niños seleccionan los programas que divierten más
que los que educan. A pesar de que se transmiten programas educativos, pocos
niños los prefieren sobre un programa divertido. Los medios educan en una
identificación con imágenes basadas en la violencia, la ruptura de normas sociales
y la predisposición de conductas basadas en el delito. Ojo, son conocidos los
reportes que coinciden en que esto va en aumento y a ritmo acelerado.
No es solo la violencia el
tema ligado a la TV lo que nos preocupa. Con cierta frecuencia escuchamos de
personas cultas que ya peinan canas, todos ellos asombrados, como los
contenidos de la TV actual (la peruana y las de otros países) son cada vez más
simplones, improvisados, baratos en calidad y sustancia, alejados de la
información precisa, científica y humanista, distanciados del lenguaje correcto
y bien empleado, de la facilidad con que a cualquier hijo de vecino se le
permite salir y mostrarse en pantalla. La mayoría de las veces sin mérito
alguno, y solo por haberse peleado con alguien o aparecer en un escándalo
cualquiera o haber sido infiel o haber sufrido un “ampay” saliendo de algún
lugar o (en caso de las mujeres) tener un cuerpo mostrable. Nunca como hoy
cualquier improvisado y sin conocimientos, tiene opción de ser visto a lo largo
del territorio nacional pudiendo ser tomados en cuenta por los espectadores,
sobre todo los siempre más vulnerables: niños sin asesoría, adolescentes
extraviados y lentos cognitivamente y adultos, en su mayoría. Pero recordemos
que hablamos de los que conforman la gran parte de los teleconsumidores, son
los nuevos televidentes de la post modernidad.
Si la TV peruana va a tener
como protagonistas, ya no a los profesionales del caso: periodistas,
comunicadores, sociólogos, además de señores actores (hoy por hoy se le llama
actor o actriz a cualquier improvisado) sino a personas como las que vemos:
actores por autodenominación, vedettes, “chicheritos”, periodistas contratados
para hacer campañas políticas en época electoral, cómicos ambulantes de
plazuelas, contadoras de chismes y calumnias, entonces la situación mediática
nacional es de pronóstico más que reservado, en el mejor de los casos. Y todo
esto avalado y fervientemente esperado por una masa desinformada, simplona y de
mentalidad cuasi infantil.
La violencia, la
discriminación, el sexismo, el pensamiento supersticioso y el sentimiento de
culpa están muy presentes en muchos de los contenidos actuales de la
comunicación masiva peruana e internacional. Pero esta en nosotros si queremos
todavía formar parte de esta problemática que idiotiza a las masas, y hasta las
manipula, principalmente es responsabilidad de los padres, algunos ausentes y
otros ignorantes cambiar el estilo de vida y mentalidad de los que vendrían a
ser el futuro del país.

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