Prensa Escrita:
El Llamado Periodismo de Hoy en Día
Las realidad en nuestra
sociedad moderna en la que vivimos, fue cambiando y por lo tanto manipuló el
rol del ejercicio del periodismo que se ha transformado hasta volverse
transparente de escalar posiciones en la sociedad, de manipular situaciones y
de alcanzar fines no siempre benéficos para la sociedad, los hombres y el
mundo. Entonces se hace imprescindible hablar de la ética del periodista; es
decir, de su responsabilidad y de los principios con los que se supone que ha
de actuar para no afectar negativamente el curso de los acontecimientos.
El ejercicio del periodismo
actualmente está caracterizado por la falta de calidad, de competencia y la
corrupción de quienes ingresan a las escuelas y los medios de comunicación.
Estos “periodistas”, a veces simples corresponsales en tal o cual país, quienes
con incompetencia supina divulgan ciertas noticias presuntamente científicas de
forma sensacionalista y espectacular. Los mass media tienden a convertirse en
una cátedra universal desde la cual los informadores más irresponsables hacen
arrogantemente de filósofos, moralistas, médicos y confesores sin el menor
sentido del ridículo.
La noticia sigue siendo la
materia prima de la información, pero a condición de que la morbosidad, el
escándalo y la rentabilidad económica prevalezcan sobre los legítimos intereses
del público a conocer aquellas verdades y aquello acontecimiento indispensables
para vivir comunitariamente como personas civilizadas, libres y responsables.
Como nos dice Alberto Salcedo Ramos: “Sin ética no hay periodismo. Siempre debe
haber una preocupación genuina por la gente sobre la cual escribimos, respetar
su dignidad, su dolor, su intimidad”.
Los mass media de
comunicación limitan la libertad de expresión de los periodistas que
trabajan
en ellos. Los medios alternativos o los periodistas que pretendan ser
independientes tendrían que hacer uso de las nuevas tecnologías para poder
liberarse de la lógica mercantilista que envuelve a la profesión hoy en día.
El periodismo nace a partir
de la necesidad del hombre de saber la realidad de los hechos. Es importante
tenerlo en cuenta y recordarlo, la finalidad del periodismo es dar a conocer a
los hombres la verdad sin añadidos ni recortes. Cuando la verdad es
tergiversada para alcanzar intereses mezquinos y personales, el periodismo se
convierte en una mentira.
Es la ética la que nos
recuerda que la información es un derecho natural, en función del cual la sociedad
tiene la obligación de proveer de un servicio público de expertos para
garantizar lo mejor posible la respuesta al derecho natural de todo individuo y
de toda sociedad al conocimiento de las verdades más esenciales para llevar una
vida socialmente digna.
El periodista actual debe
tener presente que toda evolución a la que se vea abocado debe tener como
principio fundamental la de preservar la función del periodismo ya que lo único
que ha cambiado es la forma en que la información aparece ante él. Cabe
aclarar que el papel del periodismo y por tanto del periodista en la sociedad,
es el de crear conciencia sobre las diferentes situaciones que acontecen en
beneficio de generar una mejor calidad de vida, así como advertir a la sociedad
acerca de las posibles consecuencias que ciertas acciones pueden acarrear, a la
vez que ha de procurar comunicar todas aquellas acciones que tienden hacia el
bien común de las personas y del mundo.
Sepamos abrir los ojos al
leer las noticias. Prescindir de los comentarios gratuitos, y buscar ante todo
la verdad. A partir de esta consigna, el periodismo podrá cumplir con su
principio más fundamental: que la verdad sea conocida.
El derecho natural de todo
individuo a la verdad furida al derecho a ser informado o exigir información.
Por lo tanto, el derecho de información o a informar es, antes que nada, un
deber por parte de los informadores. El fundamento inmediato del derecho de
información hay que buscarlo en la capacidad de honestidad y competencia
profesional para ejercer ese deber como respuesta al derecho a la verdad por
parte de los destinatarios de la información. Podríamos decir que así como sólo
tienen derecho a ejercer la medicina quienes ofrezcan las garantías de
honestidad y competencia en ese campo, de modo análogo sólo tienen derecho a
informar o de información quienes estén capacitados de manera suficiente para
ello. La salud de la información es la verdad, y la mentira y el engaño, su
enfermedad. Lo dicho ha de entenderse en sentido ético riguroso. Aunque la ley
positiva determine otra cosa, éticamente hablando sólo el informador capacitado
ejerce ese derecho de forma auténtica y válida. Aunque la ley permita lo
contrario, éticamente hablando lo mejor que puede hacer un periodista
responsable es callarse mientras no tenga algo verdadero que decir o digno de
ser conocido.



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