Barrio:
¿Estamos realmente preparados para un sismo de grandes
magnitudes?
En los últimos años hemos podido apreciar cómo es que la
naturaleza devasta todo lo que encuentra a su paso, sin importarle daño alguno.
Esto nos hace recordar que nuestro país se encuentra dentro de la zona del
cinturón de fuego del pacífico, y que esto representa un peligro latente. Por
ello debemos estar conscientes de que un gran movimiento sísmico puede ocurrir
en cualquier momento. El año pasado se registraron 268 actividades telúricas en
el Perú, y tan solo en el mes de agosto se manifestaron 34. En esas instancias
el gobierno decretó el estado de emergencia en las zonas afectadas por el sismo
de 5.2 grados (Chivay, Ichupampa, Achoma, Yanque, Maca, Madrigal y Coporaque)
que afectó Arequipa el del 14 de agosto. Estos datos nos revelan que en nuestro
país existe gran actividad sísmica, y por lo tanto estamos propensos a sufrir
desastres. Otro ejemplo más reciente sería el terremoto que ocurrió en México
el 8 de septiembre del presente año. Es entonces donde surge la pregunta:
¿Estamos realmente preparados para un sismo de grandes magnitudes?
Es evidente que la respuesta a esta pregunta es un rotundo
no, ya que no tomamos las medidas necesarias, y adicionalmente la falta de
acción por parte del gobierno, a pesar de la tragedia que enlutó a la provincia
de Caylloma por el fuerte sismo, las celebraciones por el 476 aniversario de
fundación de la provincia de Arequipa se ejecutaron normalmente, con el Corso
de la Amistad, lo cual yo considero una falta de respeto y completa carencia de
sensibilidad por parte del alcalde de Arequipa, el señor Alfredo Zegarra, por
no cancelar las celebraciones. También no se tiene la tecnología que debería
tener las fuerzas del orden para responder de forma positiva ante estos casos
de emergencia nacional, cuando usualmente suelen ocurrir cortes de la luz
eléctrica y la caída de las redes y las comunicaciones (teléfonos fijos y
celulares). Por ello, es importante conocer los sistemas que se necesitan para
que estos servicios no colapsen. No existe manera de prever con exactitud dónde y cómo se
producirá un terremoto, pero lo que sí se puede controlar es la disponibilidad
de las comunicaciones para las fuerzas del orden, factor clave para el éxito en
la respuesta, manejo y recuperación de emergencias.
Nos ubicamos en un país altamente sísmico, expuesto a este
tipo de riesgos permanentemente. Por eso, hay que aprovechar estas épocas de
silencio sísmico para adoptar medidas de prevención. En cambio hacemos todo lo
contrario, por ejemplo, muchos de nosotros no tenemos un botiquín en casa o una
mochila de emergencia, suministros, a pesar de que estos elementos pueden
ayudarnos a sobrevivir durante las horas siguientes a un terremoto, hasta que
llegue la ayuda. Nuestras casas no están muy bien construidas para que puedan
resistir este tipo de desastres, y muchos no lo tomamos con la debida
importancia que se merece. Sin embargo, lo que más preocupa es que la mayoría
de la población no participa activamente en los simulacros, preparación que
puede ser fundamental al momento de un terremoto.

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